23 de febrero del 2017

Leo lo último que escribí y el tiempo no tiene nada que ver con la tiranía. Mucho menos con la democracia. El tiempo no tiene nada que ver con nada. Es una isla, una ilusión solitaria en esa cuestión inmaterial llamada vacío*.

*El vacío siempre podrá completarse con papas.

29 de enero del 2017

Ayer vi el superclásico y no pude pensar en nada en especial. Me pareció un partido entretenido. De ida y vuelta, bastante rápido. Me alegré por el deporte en sí.

08 de enero del 2017

El espacio tiempo se curvó nomás. Me duele ingresar una nueva entrada en este diario y encontrarme con que la última la hice hace 1(un) tiempo. No sé qué entiendo por “diario” pero estoy seguro de que la escribí “ayer” (a veces me tienta la posibilidad de meter la vida entera entre comillas).

Quiero aprovechar esta oportunidad para mencionar la escasez de “me gustas”que tienen mis posteos. Creo estar lo suficientemente comprometido con La Causa* como para estar viendo este panorama. Debo ser pésimo en esto de comprometerme con La Causa. Veo que la cantidad de “me gustas” alcanzan números extremos en perfiles amigos. Hace unos años no era así. “Hace unos años tenías que sudarla para conseguir un Me gusta”.

Habiendo pasado por (creo) todas las etapas del correcto vínculo con las redes sociales, me considero un genio de la apatía Facebookeana. En este sencillo acto inauguro una escuela de pensamiento que valora a quienes tienen pocos Me gusta y aún así andan dando vueltas.

Podríamos decir que nace una nueva forma de independencia? Si.

Los que aún teniendo pocos me gusta siguen adelante estamos más allá de la aprobación ajena.

Somos unos adelantados? Quizás. Depende de lo que pase después.

Igualmente voy a participar más activamente en el Megusteo de actividades ajenas. Esto es Noches Críticas, quien esté libre de autocrítica que no tire ninguna piedra y se dedique a lo suyo.

*La Causa: No se sabe a que me estoy refiriendo. Estimo que a la utilización de redes sociales para la difusión de actividades narrativas. Pero no estoy del todo seguro. No soy claro.

21 de diciembre del 2016

Las fiestas vienen a paso firme. Hay quiénes dicen que hay crueldad en el gordo rojo del marketing. Un sentido nefasto y promocional de la gula en tiempos de hambre. Hay quiénes dicen que no hay que pensar tanto y que no hay que analizar. Estos últimos quieren disminuir a los primeros.

Antes de fin de año espero publicar una nota sobre el consumo. Mientras tanto, escuché hace poco este tema. Si, de algún modo, digamos que lo compré.

06 de diciembre del 2016

Las fiestas tienen ese que sé yo, ¿viste? Salgo de casa por Arenales… estuve escuchando tango todo el día. No encaro oraciones ni calles sin tirar un que sé yo. Recopilé un montón de palabras, ahora solo recuerdo una: “ranadas”. Me quedé pensando en quién será Barquina y decidí no googlearlo nunca.

También pensé en las metáforas del vino y el champagne. Hace cuanto el tango viene ubicando a las rubias en un lugar muy similar al que luego le dieron Sumo, Caro Pardiaco y otros tantos. Me reí pensando en como sería adaptar ciertas ideas a una corrección política actual.

Aún así me emocioné, mucho, y eso que abandoné cualquier fanatismo (creo) y encaro la vida con el cinismo que recomienda el doctor. Imagino con naturalidad a un Goyeneche viejo y desagradable en el trato. No tengo idea alguna de como era. Piazzola, Pichuco, Ferrer, Díscepolo, los imaginé a todos estos íconos del género repugnantes, monstruosos, regocijándose en miserias tristes y olvidables. Aún así, les creí todo y a Amelita le sigo creyendo.

28 de noviembre del 2016

A trote lento se arrima el fin de año, corcoveando indefinido, todo año tiene un tono que se descubre cuando ya pasaron otros tantos años. Preparo la personalización de los saludos cordiales. Ese cúmulo de mails individuales que me fuerzan a repensar mi identidad o algo por el estilo. No quiero sobre la fecha improvisar mensajes reiterados. Ni buscar ideas ya usadas, gastadas, quisiera que cada saludo, como cada relación fuera algo único. Un instante de singular creatividad. Es mi anhelo personal.

23 de noviembre del 2016

Lentamente este diario se transforma en un semanario. No lo puedo evitar. Leo la entrada anterior y para mí la escribí ayer. Eso que se titula “14 de noviembre” sucedió ayer. O algo así.

Estoy trabajando en una nota sobre Pablo Escobar, me gusta la nota porque toca temas delicados, a su vez, la detesto por el mismo motivo. Siento que habiendo tanta sangre alrededor tengo que escribir con todas las citas a mano y todavía no sé muy bien como citar. Leí un par de guías APTRA que encontré en Google. ¿Se dan cuenta? Las llamé APTRA. No sé si se llaman así. APTRA creo que es un coso al que hay que agradecerle cada tanto.

Me voy a dormir, no sin antes agradecerle a APTRA por este día que me ha permitido vivir. Gracias APTRA.

Les dejo un video que los hará reflexionar sobre qué entienden los niños cuando ustedes les quieren hablar de “mundo interior”.

14 de noviembre del 2016

Entro  a este “diario” y me doy cuenta de que la última publicación data del 07 de noviembre, es decir, hace siete días que no escribo. Lo cual no es del todo cierto, escribi un cacho de nota, muy embobada, sobre la serie Narcos. Una notita que me quedó “flú, flú” al decir del doctor Bilardo. Cerré el archivo y guardé como si hubiera algo que guardar.

También escribí cientos de mails. Todavía los estoy escribiendo. No escribo con una intención determinada y personal hace mucho más que siete días. Este año debo haber escrito dos párrafos que me resultaron honestos o que tenían alguna que otra profundidad, o que, al menos, parecían tenerla. En aquel momento. No volví a abrir los archivos donde se encuentran esos dos párrafos por temor a encontrarme un reflejo endemoniado. Una cuestión algo Gray y de escaso profesionalismo.

Hay un par de tareas pendientes. Siguen quedando pendientes. Antes de fin de año la actividad tanto en Revista Colofón como en este blog debería incrementarse notablemente. Espero que tenga algún sentido.

07 de noviembre del 2016

Tengo una nota dando vueltas por mi mente que se llama “El hombre que está Solari y espera”, la nota toma al indio como un arquetipo al estilo El hombre de Corrientes y Esmeralda. Me gusta pensar que El hombre de Corrientes y Esmeralda no es un estereotipo.

La definición difiere. Autor, ámbito y momento también. Hago algunas pruebas pero la fobia social del personaje del rock al que me refiero me alejan de la realidad. La enajenación se presenta tan característica pero no hay conciencia en el hombre promedio. El hombre promedio tampoco es El hombre mediocre de Ingenieros.

El indio en cambio muere en la suya. La suya: Elemento solitario y mortal.

31 de octubre del 2016

El día estuvo lindo. Habían pronosticado lluvia y el pronóstico falló. Igualmente traté de mantener la actitud de frío inminente que tanto me agrada. Una correntada en el medio del pecho te puede aflojar la vida y dejarte resonando cachos verdes de ser en papelitos al azar.

Tenía la intención de terminar un artículo sobre la serie Narcos y el libro de Saviano CeroCeroCero, me colgué leyendo un par de libros: El segundo sexo de Simone de Beauvoir, La muerte voluntaria en Japón de Maurice Pinget y un cuento llamado Wendigo de un tal Blackwood. Mientras íba pasando de un conjunto de ideas a otro apareció en mi mente un desfile de grandes suicidas. Slogans como Porque el suicidio nunca pasa de moda un desfile muy fashion de grandes suicidas: Kurt Cobain, Elliot Smith y Mishima.

Kurt Cobain se fue dejando anotada una frase de Neil Young (cito de memoria, es de My, my, hey, hey): “It’s better to burn out than to fade away” No sé si mi cita es gramaticalmente correcta. Estoy seguro de que Neil sigue dando vueltas mientras el bueno de Kurt la quedó bien quedada.

Noches tiene que recuperar el humor.

26 de octubre del 2016

Hace un tiempo que no escribo en este diario. Escribí algunas cosas en otros lados. Escribí chats tan extensos que se volvieron ilegibles para mi interlocutor. Creo que cuando escribo de esa manera en un medio inconveniente le doy cuerpo a un síntoma: Debo escribir en otro lado; debo usar puntos y comas.

No sé porqué ligué la idea de los puntos y comas. No los uso lo suficiente. En el día de mañana estaré colaborando en el programa de radio on-line On the Rocks (radiomonk.com.ar), el programa va de 19 a 21hs.

Tengo una muletilla, la palabra “exactamente”. Busco la palabra “muletilla” antes de continuar.

Palabra o expresión que se repite o intercala en el discurso con excesiva frecuencia, como si se tratara de un tic de la persona que habla o escribe.

Utilicé bien la palabra “muletilla”.

Pruebo un remedio casero:

Exactamente.

Claro.

Si.

Creo que… (continuación temática).

Pienso que si.

Ahora habría que… (disrupción de algún estilo)

Totalmente – La reiteración del adverbio de modo también me incomoda.

Exactamente.

Creo que no estoy leyendo lo suficiente.

20 de octubre del 2016

Todavía estamos en el 2016. En breve estaré mirando etiquetas con la marca 2016 y estaré pensando que el producto está vencido. Las discusiones de entrecasa, de entreoficinas, tienden a rechazar los matices en primera instancia. Quizás por eso se ha construido el hábito de dudar de los tibios. Es un diálogo difícil de construir en estos términos.

No sé si es bueno o es malo que no se construya el diálogo. Hoy un muchacho fornido golpeó o quiso golpear a otro demacrado y con un supuesto pasado de acosador de chicas de menos de 20. El robusto se debe haber sentido una especie de caballero. El hecho de que el flacucho no le hubiera hecho nada ni hubiera estado acosando a nadie no debe haber atemperado ese ajusticiamiento anacrónico.

Sigo pensando que hay unos muchachos dando vueltas que están muy sensibles y conflictuados.  Creo que, por lo general, esos muchachos se consideran a si mismos caballeros. El reflejo extraño de sus microhombrías como elementos constitutivos del horror misogino los exaspera: el enemigo está en casa, o es ese flaco de ahí que tiene pinta de acosador. Listo, lo pongo, justicia para todos.

18 de octubre del 2016

Afuera llueve. Si la lluvia continua el día de mañana seguramente tendré que sobrevivir a un par de conversaciones sobre el tema. Usé el verbo sobrevivir sin ánimo de sonar peyorativo. Hay conversaciones peores, como por ejemplo, la charla sobre el día de la semana. La charla sobre el día de la semana tiene muchas menos variantes que la charla del clima. La charla del clima permite pronosticar “lluvias hasta el fin de los tiempos”, usar expresiones como “están cayendo trenes de punta”, o simplemente afirmar “mejor que llueva y no que el sol se nos venga al humo y nos queme a todos”.

Por eso usé el verbo <>, vivo tentado con este tipos de frases. Temo dejarme llevar y extenderme unos cincuenta años en una conversación innecesaria.

05 de octubre del 2016

No sé muy bien cual es mi intención detrás de dedicarle tiempo a este tipo de páginas. Hoy estuve leyendo los consejos sobre como hacer promociones efectivas que da Facebook. No hubo ningún gran hallazgo. A la gente le gusta el contenido directo y rápido. “La gente en internet navega rápido”. Si. Incluye una oración de este estilo. No recuerdo exactamente la oración, recuerdo la impresión que me dejó. Tenía que dejar esa página rápidamente. Hacer todo rápido. Quiero ser La Gente.

-Hola, buenas noches. Mucho gusto, soy La Gente…

04 de octubre del 2016

En el día de hoy estuve trabajando mucho en el artículo sobre Dana Wyse. Hay un tema con la publicidad que, entiendo, me va a terminar llevando a Democracia en América de Tocqueville. Está todo relacionado. Por otro lado Noches Críticas hoy en día es un espacio coral. Espero que una obsesión personal no termine deformando el producto colectivo. Me quedan muchas tareas pendientes.

El twitter quedó programado en un estilo aforístico muy objetable pero, por lo pronto, rendidor. Es un avance. Usé algunos videos de You Tube para emprolijar los dibujos de los “chistes” (podremos llamarlos así?) a pie de página.

Hoy quiero acostarme y despertarme temprano. Todos los días quisiera lograrlo. Tengo una nueva oportunidad. Esto está vinculado con una disciplina interior: Encontrar un ritmo productivo organizado que comprenda grandes espacios para la reflexión.

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